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La Casa Encendida acoge por primera vez el único festival en España especializado en el libro de fotografía. La undécima edición de Fiebre Photobook Fest, más veraniega que nunca, plantea un viaje al futuro del fotolibro, mirando al origen, y sin perder la perspectiva del ahora. Este evento se ha consolidado como una plataforma fundamental para la fotografía contemporánea, uniendo a creadores y público con el objetivo de explorar nuevas formas de contar historias visualmente a través de libros. En esta edición, la propuesta se amplía no solo en la variedad de obras presentadas, sino también en la reflexión sobre el presente y futuro de un formato que sigue evolucionando en el ámbito cultural y artístico.

Gracias a la gestión y apoyo de nuestra profesora de Dirección de Arte, Beatriz Peña Amigot, los estudiantes de diseño gráfico de Ces Design tuvimos la oportunidad de participar en este prestigioso festival. Fue un logro colectivo poder entrar en el Fiebre Photobook Fest, una experiencia que nos permitió presentar un proyecto que recopilaba los trabajos individuales de cada miembro de la clase, todos ellos unidos bajo un mismo tema central. La propuesta consistió en visualizar un problema social actual a través de la fotografía y el diseño, utilizando un enfoque contemporáneo y accesible para conectar con las generaciones más jóvenes.

El tema que elegimos para nuestra presentación fue el de representar de forma visual un problema que consideramos relevante y urgente en la sociedad actual. Decidimos ponerle un toque distintivo y juvenil a nuestra obra, usando una palabra de jerga contemporánea como título para atraer a un público más cercano a nuestra generación. Para acompañar esta elección, cada cartel que formaba parte del proyecto incluía dos breves explicaciones: una que definía el significado de la palabra seleccionada y otra que profundizaba en el problema social que queríamos reivindicar. Con esta estructura, logramos crear una serie de carteles que no solo servían como obra de arte visual, sino también como una reflexión social. Todos estos carteles fueron finalmente recopilados en un libro titulado Undercode, que se convirtió en una pieza central de nuestra participación en el festival, fusionando diseño gráfico, fotografía y mensaje social de manera coherente y significativa. El proyecto no solo fue una oportunidad para mostrar nuestro trabajo, sino también un espacio para debatir y reflexionar sobre las problemáticas de nuestro tiempo, impulsando el diseño como una herramienta de cambio y reflexión.

Todos estos proyectos fueron ideados y presentados en conjunto frente a toda la clase, lo que nos permitió compartir y debatir nuestras ideas para llegar a una propuesta más rica y colaborativa. Este proceso de puesta en común abrió nuestras mentes, permitiéndonos explorar diferentes enfoques y posibilidades antes de llegar a una idea final. Tras estas primeras sesiones de ideación, se estableció un plazo para entregar los avances en forma de bocetos, que debían incluir un moodboard representativo de la estética y el concepto del proyecto, así como una tabla de tiempo para organizar el desarrollo de cada etapa del proceso.

Para llevar la idea a la realidad, se «contrató» a estudiantes de un curso superior de fotografía, quienes asumieron el rol de fotógrafos para capturar las imágenes necesarias para nuestro proyecto. Esta colaboración fue fundamental para plasmar nuestra visión de manera profesional y acorde a lo que habíamos ideado. Después de la sesión fotográfica, seleccionamos las imágenes más adecuadas y nos encargamos de retocar y ajustar los detalles necesarios para que las fotos reflejaran el concepto de la manera más precisa posible. Finalmente, creamos el cartel, un elemento visual clave que consolidó todo el trabajo realizado y nos permitió transmitir nuestra propuesta de manera clara y atractiva.